El 8 de abril me daba cuenta de que la llamada cuarentena iba tomándose más en serio, no me imaginaba llegar a cierto punto tan fuerte a como ese este que llegó el coronavirus. De un momento a otro nuestra vida cambió, la de todos en general, nadie se esperaba esto pero lo bueno fue que aquí en México se tomaron las medidas necesarias con un poco de tiempo anticipado y no estuvo tan fuerte la enfermedad aquí, aunque algunos digan que también el clima de aquí influya en que el contagio sea menor debido a que el calor y el virus no se llevan, en comparación de otros países que su clima es más frío aquí es caliente y más por qué se acerca el verano. Ese día 8 de abril por la tarde, vino el novio de mi hermana, en lo personal no me gusta estar merodeando por la casa cuando está el, como mis papás ya saben acerca de eso, mi papá me llevó la comida a mi cuarto y ahí estuve casi todo el día. Como estuve encerrado en mi cuarto decidí acomodar un lugar en donde podría poner mis tenis y se vieran bien, acomode los tenis en una parte de abajo de mi guardarropa, se veía tan bien que le tomé varías fotos y le presumí a mi hermana de cómo me había quedado. Después de haber acomodado mis tenis fui a casa de un amigo, el mismo amigo con el que fui la fiesta pasada, me quedaría ahí un tiempo con él y también le enseñé las fotos de cómo dejé acomodado mi cuarto, mi “lugar especial” para mis tenis. Me dijo que se veía muy bien y que qué bueno que me haya tomado un tiempo para poder acomodar ya que no estaba haciendo nada de provecho por mi o mi casa. Solo puse los tenis que más me ponía ya que se veían mejor esos ahí por qué son los más nuevos.
